Frente 6 — La Noche
Orando a través del miedo.
El miedo no responde bien a que le digan que es poco espiritual. Responde a ser nombrado, dicho en voz alta y entregado a alguien más grande que él.
Dilo en voz alta.
La oración silenciosa a las tres de la mañana normalmente pierde, porque la espiral también es silenciosa y es más rápida que tú. Hablar le da a tu mente una sola cosa que seguir en vez de cuarenta. Siéntate, enciende una luz pequeña y usa tu voz, aunque sea un susurro.
Nombra el miedo específico.
El pavor general siempre pesa más que un miedo nombrado. "Tengo miedo de que el estudio salga mal." "Tengo miedo de que se vaya." "Tengo miedo de no cubrir diciembre." En el momento en que tiene palabras, deja de ser clima y se vuelve algo que puedes entregar.
Entrégalo en una frase, y espera repetirlo.
Probablemente entregarás el mismo miedo cuatro veces antes del amanecer. Eso no es fracaso ni fe débil. Así se ve en la práctica echar tus ansiedades sobre Él.
Termina con algo verdadero sobre Dios, no sobre tu situación.
La situación puede no haber cambiado para la mañana. Termina en un suelo que no se mueve: quién es Él, lo que ya hizo, que de todos modos está despierto.
Una liturgia de las tres de la mañana
- Siéntate. Una luz pequeña encendida.
- Di en voz alta: "Dios, tengo miedo de ____."
- Di en voz alta: "Te lo estoy entregando, y quizá tenga que entregártelo otra vez."
- Di en voz alta una cosa verdadera sobre Dios que no tenga nada que ver con esta noche.
- Luego Salmo 4:8, en voz alta: "En paz me acostaré, y asimismo dormiré."
Una oración para esta noche
Dios, es tarde y mi mente no para. Aquí está, nombrado en vez de dar vueltas: [dilo]. Te lo estoy entregando. Probablemente tendré que entregártelo otra vez antes de la mañana, y está bien. No te pido dejar de sentirlo esta noche. Te pido que te quedes en la puerta de mi mente mientras duermo. De todos modos Tú estás despierto. Amén.
La oración y el médico no son rivales
Si la ansiedad gobierna tus días, interrumpe tu sueño por semanas, o tienes pensamientos de hacerte daño, por favor habla con un profesional. Eso no es poca fe; es mayordomía del cuerpo y la mente que Dios te dio. En EE. UU., llama o envía un mensaje al 988 para apoyo inmediato en crisis de salud mental. En una emergencia, llama al 911.
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